Carlos Alberto González Palomino

    Adentrarse en la obra de Carlos Alberto González Palomino es ir más allá de lo racional y puramente lógico; porque estar frente a sus cuadros es intentar la experiencia pictórica a través del impacto emotivo, sensorial a primera instancia. Después vendrán las apreciaciones deductivas, razonadas.

    Sus cuadros se encuentran llenos de su interminable creatividad plástica y estética que le caracterizó desde que comenzó a pintar, allá por los primeros años de la década del 60; en sus producciones se nota la pureza de su trazo, la búsqueda de nuevos colores que le dieron otra dimensión y evolución a todas sus creaciones.

    El mundo que nos plasma Palomino es de la humanidad oprimida, vejada, abandonada, pero que no obstante todas sus vicisitudes, guarda una fe y esperanza, que mantiene viva la llama de la lucha; la cual vemos resumida en el colorido de sus cuadros.

    Los temas poco comunes en el ámbito de las artes plásticas que aborda el destacado pintor y muralista latinoamericano, han sido el irracional afán del hombre por destruir al hombre mismo, a través de la guerra, de la explotación más inhumana, el abuso de la tecnología y sus consecuencias.

    Una de las características de la pintura de Palomino es que al primer vistazo quedamos impactados; y sus colores, nos subyugan a tal punto, que vamos cayendo en espiral hacia círculos donde la cotidianeidad, el absurdo, lo irreal, cobran carta de naturaleza en nosotros mismos, y es entonces como un mirar reflexivo hacia nuestras propias conciencias. Si hubiera que definir con una palabra la pintura de Palomino, esta sería: prometeica.

    Yadira Baquerizo